sábado, 8 de octubre de 2011

Conference Call (dedicado a Tobías)



La cosa no va bien.



No sé si mi jefe se refiere a eso, a que la cosa no va bien, que este último periodo hemos vendido lo que se dice una mierda, o a que el teléfono no se oye una mierda, hay unos ruidos como de pájaros a veces o de gatos destripados otras veces.



Pero es lo que hay, ya me ven. Al menos esto es lo que hay si te empeñas en que las cosas sean absurdas. Y me explico. Estamos todos en la misma planta, en una esquina, bien de apretados que es lo que viene siendo. Yo tengo los pies de Perez-Mierda en el cogote y Susana del Olor, la que llora siempre que echan a alguien –aunque le caiga fatal- tiene, según me ponga yo, mi culo o mi mejor lado.



La bobada comienza cuando al jefe le meten todas las semanas en una sala a hablar con un teléfono manos libres que hace los mismos ruidos que mi ortodoncista cuando se me mete por las raíces. Y se mete a hablar de cómo vamos. No cómo están los cuerpos ni cómo se pasó la semana, sino de si vendemos o somos unos mierdas. Porque ahora, y pese a mis enormes habilidades como extraviador de expedientes, me han sacado de desatención al cliente y me han metido en ventas a través del conducto, que es por donde nosotros vendemos: el conducto. Ustedes y yo y ése idiota del fondo meamos por el conducto, ¿no? Pues las empresas a veces también tienen conductos y por ahí es donde venden sus cosas que quieran vender, o sea el producto que es lo que viene a ser lo que va a través del conducto. Como el pis, pero envuelto.



Y entonces al jefe le llaman, y a la vez llaman a otros jefes y les preguntan que cómo ha ido la semana. A mí me preguntan que cómo ha ido la semana y yo pues bien, pero con gases. Pero no, si eres jefe, entonces la cosa es que vendimos el pis –perdón el producto- por este conducto. Y sí, vendimos lo que se dice tantos de eso y tantos de aquello, y hemos sacado en limpio como por unas trescientas y pico kás. Porque en lo nuestro, y en lo de los demás capullos que nos dedicamos al conducto y a los meados, no hay pesetas ni euros ni veinte mil duro. Hay kás. Y no se venden. Son las kás que entran. Entraron cinco kás. De puta madre, Machín. No, no… espera. Fueron cinco millones de kás las que entraron. Machín, Machín… vale que es mucha pasta, pero si dijiste cinco, cinco han de ser, que la hoja excel se descojona. Bueno, que no vuelva a ocurrírsete. Pues así será. Pues que sea, hostias, criiiiic.



Entonces se acerca el fin del mundo, que es cuando cierran las cuentas del mes, de los dos meses, de los tres meses… y en un curso que han hecho los que llegan hasta donde nunca nadie es normal, les han dicho que hay que mantener tensionada a la gente. La gente somos nosotros: Pérez-Mierda, yo, Susana, la Moreno, Álvarez de la Gran Nada… todos los que hacemos así con el conducto y nos sentamos con los pies sobre los culos. Y tensionada quiere decir jodida, sin dormir, con la culpabilidad bien hasta el techo y la autoestima en el cajón de las fotos que nunca encuentras. Tensionada es no te mereces el sueldo, tío mierda. Somos capitalistas modernos y te dejamos que vayas un día en vaqueros y que te hagas fotos tontas en la oficina como que te diviertes, pero no jodas, no respires, no pienses, sólo están tus kás que no las veo por ninguna parte-



Tensionados es todos a las nueve cero cero en el teléfono y marcáis un número que es el que os voy a decir y uno por uno, a decir sus kás. Y el que no esté en el teléfono, en fin, que no quiero decirlo, pero me como sus huevos, hala ya lo he dicho. Es así. Es la cosa que hay, y ni ruidos ni señales del cielo, tú en tu silla, oliéndole al aliento a María de las Encuestas, con los quesos de Mendizábal –uno gordo que huele a Lexatín- en el cogote, y los cascos del teléfono –si no te los han chorizado los compañeros- y un craac y un woosh y un ¿oye?




¿Oyes? –el jefe


¿oyes? – la secretaria


¿Méndez?¿ Mendizábal? ¿ñiiiiiiic? –el jefe (bueno, hasta el ñiiiic)


WOOOOAAAASH –Méndez o Mendizábal


¡¡¡ Hostiaaas !!! –el jefe


Perdón, perdón, que lo tenía puesto en silencio –Méndez o Mendizábal


¿Oyes? –la secretaria


Ya estamos, Mariví –el jefe


No, seguro que alguno falta –uno que no saben quién es, pero es porque he puesto mi mejor voz de constipado.


Pues que se joda y se atenga a las consecuencias. Empezamos –el jefe.


A ver, ¿quién va primero?


Cuac, cuac, es… cuac kás de Perfumerías Pons …cuac este cuac deciden…


Un momento, un momento… que se oye fatal. ¿quién hablaba? ¿Eras tú Pérez-Mierda?


WOOOOOAAAASH –Pérez-Mierda


¡¡¡ Pero otra vez, qué me cago en todo, joderrrr hostiaa !!! –el jefe


¿oyes? - la secretaria


Mariví, que lo dejes ya, que estamos todos menos Hombre Topo –Susana, la cerda que me está haciendo reír sacándose los mocos y pegándoselo en la foto de los críos a uno del departamento de al lado.


WOOOOOAAASH –yo, al querer decir que sí que estaba, pero que no me acordaba que cuando das a la tecla “Activate SOund”, si tienes muy alto el indicador de Volume On, la cosa pega un petardazo que dejas sordos a todo Cristo.


Kás de Talleres Rouco, que así que suman cuacacacacaaaac –no se sabe quién es, pero creo que es uno que se ha metido en el baño con el móvil y se ha llevado el patito de goma de Álvarez Pajalarga, uno que le echaron pero que todavía no ha podido ir a recoger sus cosas.


¿oyes?


WOOOOOAAAASH


….


….



A tomar por culo, todos –el jefe. En mi despacho en treinta segundos y con el listado de operaciones.




Media hora después y con todos escondidos en la sala de reuniones del ático, el jefe se marcha a pedir una baja. ¿Qué culpa tenemos nosotros que no le entendiéramos bien, con la de ruido que había en la línea?



Ahora, eso sí, el sistema es cojonudo. Esta tarde vamos a echar un mus por teléfono, aprovechando que no hay jefe. Corrido y sin señas.

martes, 13 de septiembre de 2011

Los sonidos del silencio



Una noche desastrosa después de un día desastroso. La oficina, un asco. Reducciones, predicciones, el griterío de las almas insepultas.


El Airis, peor. Maritornes, nada de nada. Que no. Que no tengo ganas. Que estoy en esos días. ¿A los setenta y cinco años, Mari? Hala, ya me has cabreado, a la puta calle. Mondongo, dos hostias para el señor. Pero de las bien dadas.


En casa antes de las doce de la noche. ¡Qué humillación! ¡Qué vacío tan profundo en lo mío!


Ya saben. Me siento en el saloncito, a oscuras, y sólo escucho. A veces es la tele de los vecinos que no dice más que tonterías -según los mismos vecinos que siguen mirando el bicho pese a todo. Las cañerías ofrecen más información. La cistitis de la viuda de arriba empeora por momentos. Los del chalet en el secarral que ellos prefieren llamar sierra se vinieron antes de tiempo y por lo que creo que está cayendo por la bajante, algo les sentó mal. La mayonesa en climas secarrales es como un misíl balístico sin control. Lo acaba pillando siempre un malo con bigote.


A eso de las dos, silencio. O no. Un leve gemido. Muy leve. Muy pequeño. Como muy nada, no estamos aquí. Creo que o son dos gatos o es el becario del tercero derecha, que metió a la novia en casa, después de que los padres apagaran los electrodomésticos y se metieran a la alcoba principal.


Idea. Hagamos felices a todo el mundo. Yo no pude, pero al menos, ellos, no sé, qué hostia, se merecen un rozón.


Me subo al camastro. Lento primero, más al cabo subo el ritmo, más no es suficiente y termino por desbocarme. Los muelles son estruendo en la noche, los muelles no van a aguantarme, los muelles están a punto de estallar. Y me detengo. Me detengo porque me asusto de mí mismo.



Al punto, escucho otra vez muelles. Pero no soy yo. Yo paré. Son los señores del tercero, que copulan al unísono con el hijo o los gatos. En el segundo escucho réplicas. La de la cistitis se metió en el baño y por los suspiros quedos, no está sola, sino con su imaginación.



Soy casi feliz. Hasta que llaman a la puerta y es la Maritornes, que trae un par de culos de botella que le han sobrado y cara de muy mala hostia. Acaba de cerrar y la cosa se dio mal. Mucho tío que sólo venía a mirar. Anda, deja pasar, coño. El premio de las buenas acciones, supongo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

El Santoral del Hombre Topo. Hoy: San Manuel de los Laberintos que Chocan



Enigmas, secretos, jardines, veredas.




Mujeres arañas, boquitas pintadas. Cartas. Puertas. Pasos silenciosos.







Si hay alguien a quien debo algo ...